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Información de interés  - 01/09/2022

NUEVAS VARIABLES EN TORNO A LA DESPOBLACIÓN Y LAS PROFESIONES

Aragón es una de las zonas más despobladas de España, de la mano de Eugenio Sánchez, autor de La España Vacía y Las Profesiones, conocemos alguna de las cuestiones más relevantes y los desafíos a los que se enfrentan estas zonas.
  • Artículo de Eugenio Sánchez Gallego. Economista especializado en el subsector de servicios profesionales y autor del Especial de Unión Profesional La España Vacía y Las Profesiones (2020). Publicado en revista de la Asociación de los Colegios Profesionales de Aragón (COPA). Número 21. Junio 2022.


Mucho y variado ha acontecido durante el último bienio en el ámbito nacional e internacional cuyos efectos también se dejan sentir en el fenómeno de la despoblación que sufren no pocos lugares en España. La pandemia de COVID-19, los fondos europeos NextGenerationEU, el despegue de las plataformas regionales frente a esta problemática, o las consecuencias de la inflación energética acentuada por la guerra en Ucrania son algunas de las cuestiones más relevantes.

La España vacía o vaciada (en función del enfoque que quiera otorgarse) es un asunto mediático que evoluciona en su descripción, polémica y como objeto de estudios; con todo, la despoblación hunde sus raíces en nuestra historia como atestiguan numerosos autores para recordarnos lo complejo de sus orígenes seculares y la controversia aparejada a sus posibles abordajes.

Los hermanos Onésime y Élisée Reclus, creador de la geografía social, ya señalaron en 1906 que «Madrid (…) está aislada como gran núcleo de población, rodeada de territorios de escasos habitantes, que en algunos puntos llegan a convertirse en verdaderos desiertos».

Pinceladas demográficas tras la pandemia


En una aproximación a la demografía actual entre enero del 2020, justo antes de la pandemia, y julio del 2021 el patrón de la despoblación previo a este periodo prolongó la disminución de los habitantes en el interior, más acusada en la meseta norte y, en contraste, con un crecimiento en todo el litoral mediterráneo; Madrid y Barcelona se mantuvieron con cierta estabilidad. Todo según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

En el caso de Aragón, solo la provincia de Huesca aumentó su población un 0,63% en contraposición a las provincias de Zaragoza y Teruel que registraron caídas del 1,85% y del 0,14%, respectivamente. Aún así, el epicentro de la baja densidad demográfica persiste en Teruel y Soria, dos de las regiones menos pobladas de la Unión Europea, con apenas nueve habitantes por kilómetro cuadrado.

El grupo de menores de 4 años fue el más afectado con una rebaja interanual histórica que reflejaría, entre otras causas, un impacto en la natalidad debido a la incertidumbre socioeconómica y sanitaria; en relación con ello, el segundo grupo de mayor bajada fue el de 35 a 39 años y, volviendo a la Comunidad de Aragón, fue en Zaragoza donde la reducción interanual desde la pandemia se aceleró históricamente en esta cohorte de adultos, mientras que en Huesca y Teruel sus cadencias de descenso se moderaron a niveles del 2016.

Los flujos de migración interna podrían explicar buena parte de esta tendencia. El informe Dinámica de población durante el COVID-19 (2022) del Banco de España apuntó que en el 2020 las zonas rurales experimentaron un cierto dinamismo —en comparación con las urbanas— que obedeció más a un freno en el ritmo de salida de las personas desde estas regiones menos concurridas. Este hecho encontraría soporte en la mutación de las preferencias individuales, fruto del confinamiento, y el auge de la digitalización en algunas zonas según esta entidad.

La distribución territorial de los servicios profesionales


Otro de los aspectos más gráficos para calibrar la actividad socioeconómica de un territorio es el comportamiento empresarial. Como ejemplo, el subsector de los servicios profesionales supone el 19,0% de las empresas en el conjunto del país y se sitúa en el 17,6% en Aragón conforme al Directorio Central de Empresas (DIRCE) del INE.

En su composición, muy similar en ambas escalas territoriales, sobresalen los centros sanitarios y sociales, y los despachos jurídicos y de contabilidad con alrededor de una de cada cuatro empresas, por lo que, juntos, suponen la mitad del subsector. Si bien, en Aragón, la esfera jurídica tiene una ligera mayor presencia que en el grueso del país. Igualmente, los estudios de arquitectura e ingeniería se encuentran cerca del 17% del total del subsector.

En tal contexto, las corporaciones colegiales se erigen como una de las redes institucionales de anclaje al territorio, más determinantes en las zonas de despoblación pues suministran la necesaria confianza a la sociedad con su control deontológico sobre el ejercicio de las y los profesionales y, a su vez, atraen a estos también mediante la formación y el asesoramiento.

Todo con el fin de mejorar la prestación de estos servicios sensibles y de homogeneizar su accesibilidad.

Este fue uno de los conceptos abordados en el Especial La España Vacía y Las Profesiones (2020) que publicó Unión Profesional y que cuenta con el ilustrativo prólogo del escritor Sergio del Molino, autor de La España vacía: Viaje por un país que nunca fue (2016).

Afrontar desafíos de distinta naturaleza


Entre los grandes desafíos que implica la despoblación, la pandemia de COVID puso de manifiesto las dificultades que entraña la escasez de recursos y personal en muchas regiones desde hace años y las dificultades de gestión que acarrea la fragmentación del Sistema Nacional de Salud.

Al mismo tiempo, para alcanzar una mayor autonomía energética y descarbonizar la economía será preciso afinar la localización de las infraestructuras de energías renovables como los parques eólicos y fotovoltaicos en la medida que, como ya sucede en algunas regiones en proceso de despoblación, podría perjudicar las corrientes turísticas, culturales o agrícolas y, como efecto derivado, limitar proyectos favorecedores de una repoblación saludable.

La llegada de las plataformas regionales contra la despoblación es otra de las realidades incipientes; su pretensión esencial, vehiculizar la demanda de recursos menguantes, especialmente de servicios públicos, por parte del Estado y las comunidades. Aún es pronto para evaluar su impacto, pero su materialización precisa de hondo análisis sociológico y económico que, por el momento, parece pretender cubrir el espacio dejado por los grandes partidos políticos ante la falta de una estrategia inclusiva de largo alcance en las últimas décadas.

Por todo ello, la estrategia de implementación del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia en estas regiones emerge como una oportunidad para dar un impulso clave que aborde la despoblación de manera integral.